El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, eliminó de sus redes sociales una imagen en la que aparecía representado como Jesucristo, luego de recibir una ola de críticas.
La publicación generó reacciones inmediatas, especialmente entre sectores religiosos, que consideraron la imagen como inapropiada. En cuestión de horas, el tema se volvió tendencia y desató un intenso debate en plataformas digitales.
Aunque Trump decidió borrar el contenido, el impacto ya estaba hecho. Como suele pasar en internet, capturas y réplicas del post continuaron circulando, manteniendo viva la polémica.
El episodio refleja cómo las figuras públicas siguen generando controversia en redes sociales, donde cualquier publicación puede escalar rápidamente y provocar reacciones a nivel global.