Lo que se suponía era un espacio para ayudar a personas con problemas de adicciones, hoy está bajo señalamientos que prenden todas las alertas en la zona limítrofe entre Michoacán y Jalisco.
Habitantes denuncian que algunos centros de rehabilitación estarían operando bajo dinámicas irregulares, donde las personas no ingresan completamente por voluntad propia, sino que terminan retenidas o bajo presión.
Pero eso no es todo, KBRONEZ… testimonios locales apuntan a que en ciertos casos, internos habrían sido presionados para integrarse a actividades del crimen organizado, incluyendo grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Los Reyes.
La situación ha escalado a tal grado que varias familias han optado por abandonar sus hogares para evitar quedar atrapadas en medio del conflicto. El desplazamiento forzado se ha vuelto una realidad silenciosa en estas comunidades.
Ojo aquí… porque este caso no solo habla de inseguridad, sino de cómo espacios que deberían ser de apoyo podrían estar siendo vulnerados por la violencia.
Las autoridades ya enfrentan presión para investigar a fondo y garantizar que estos lugares operen conforme a la ley y con respeto a los derechos humanos.